LOS NIÑOS EN LA VIDA MUSICAL DEL
REAL MONASTERIO DEL ESCORIAL

2. Etapas del Monasterio.

 
Son varias las instituciones que a través de la historia del Monasterio, de una u otra forma tuvieron presencia de niños en sus actividades musicales. Para un mejor acercamiento a las mismas seguiremos las distintas etapas históricas por las que ha pasado el Monasterio según las órdenes religiosas que lo regentaron.

2.1 Monjes Jerónimos (1561-1837).
En este largo período, el más extenso y productivo desde el punto de vista artístico, convivieron dos grupos de niños con sus respectivas y bien diferenciadas actividades musicales: los del Seminario y los niños cantorcillos o de la Hospedería.
Seminario.
Aunque se cimentan las bases de su funcionamiento en la Carta de Fundación, es el 8 de mayo de 1579 cuando Felipe II dicta las Constituciones para el seminario, donde se establecen definitivamente, salvo algún pequeño cambio posterior, los estatutos que regirán al Seminario de niños.
En las Constituciones se amplia el número de niños de 30 a 40 y la edad de admisión de 9 a 13 años. La aceptación y condiciones de estos niños quedan regulados de manera muy pormenorizada en estos estatutos y, para que se vea el alcance e importancia de esta institución, hay que observar que el mismo Felipe II tenía parte en la elección de los seminaristas (o “seminarios”, como se les denomina habitualmente). Como queda expresado, son cuatro los años de permanencia en el Seminario, período durante el que los niños reciben una sólida formación de Gramática y Latín, además de ser instruidos en canto llano (es decir, canto gregoriano). La mayor parte de ellos tomaban los hábitos en la Orden y muchos de ellos permanecían en el Monasterio el resto de su vida.
Los niños del Seminario cantaban la Misa del Alba, a las 5 de la mañana, y la Salve, y participaban en las procesiones y grandes solemnidades del Monasterio, tal y como lo atestiguan las fuentes de la época Además, danzaban, sobre todo en las fiestas del Corpus Christi, e interpretaban diversas obras teatrales.
Estos 40 niños recibían una completa formación en el canto llano: tenían una hora de clase al día. El encargado de ello fue, en sus inicios, el mismo profesor o rector del Seminario, pero a partir de 1575 esta función la llevará a cabo el repetidor, es decir, la persona encargada de las repeticiones o repasos que tenían lugar por las mañanas. Más adelante aparece una tercera persona dedicada a la educación musical de los niños del Seminario; dicha persona o familiar es conocida como cantor. Tanto el repetidor como el cantor venían a ser un muchacho de la hospedería (más adelante hablaremos de esta institución) que había pertenecido a la Capilla del Monasterio, o sea, con sólidos conocimientos musicales.
Además de la instrucción musical en canto llano, los niños del Seminario, tal y como nos lo confirman todas las fuentes de la época, recibían ciertos conocimientos de canto de órgano (polifonía). Esto lo atestigua además la gran cantidad de repertorio existente en el Archivo Musical de la Biblioteca del Monasterio a ellos destinado, y compuesto en estilo polifónico, y en su mayor parte a cuatro voces (2 Tiples, Alto y Tenor).
Esta institución, tal y como fue diseñada por Felipe II, se disolvió en 1837 con la expulsión de la Orden Jerónima, y en 1861 San Antonio María Claret estableció los estatutos de un nuevo Seminario (también con niños), que será tratado más adelante.


Cantorcillos o Niños de la Hospedería.

Además de los niños del Semi-nario, existió, desde los primeros años de la fundación del Monasterio, un grupo de niños que cantaba las voces de tiple en la Capilla de Música. Son pocos los datos que se tienen sobre las actividades de estos niños, pero a partir de ellos se pueden intuir una serie de realidades en torno a esta corporación.
Estos niños estaban a cargo de varios familiares (al comienzo, sólo había uno), o monjes encargados de su cuidado y formación, a los que se conocía como hospederos. Uno de ellos, en ocasiones buen músico e incluso Maestro de Capilla, además de enseñarles la Gramática, les instruía en la Música, enseñándoles a cantar y a tocar determinados instrumentos, así como (siempre y cuando las aptitudes del niño lo permitieran), Órgano y rudimentos de Composi-ción. De este modo y, de acuerdo con la opinión del musicólogo José Sierra, estos niños recibían una muy exquisita formación musical, de manos de destacados monjes músicos, como Juan de Alaejos, Juan de Durango, Vicente Julián o José del Valle, entre otros. No es pues de extrañar que salieran asimismo excelentes profesionales de esta disciplina artística tal y como lo atestiguan las fuentes consultadas: el propio Juan de Durango, Gabriel de Moratilla, Diego de Santa María, Pedro de Tafalla, Diego de Torrijos, José del Valle y (ya en otra época, la iniciada por los agustinos a finales del s. XIX) Luis Villalba, fueron cantorcillos en el Monasterio del Escorial.
Todavía no se tiene certeza de cuándo comienza su actividad pero, con toda seguridad, lo hizo ligada a la Capilla de Música del Monasterio; de este modo, su aparición giraría en torno a los últimos años del s. XVI. Los primeros niños de quienes se tienen datos más que probables de participación en dicha Capilla son Diego de Santamaría y Pedro de Huéscar, los cuales tomaron con posterioridad el hábito en 1595 y 1605 respectivamente. Pero ya a partir de esas fechas los datos confirman plenamente la presencia de los niños cantorcillos.
Hasta 1837 permanecen (exceptuando ciertos períodos de inactividad, debidos principalmente a razones políticas; el más largo de los cuales fue debido a la invasión francesa: 1808-1814) los niños en El Escorial.

2.2. Capellanes (1837-1854)

Tras la marcha de los Jerónimos el Seminario desaparece y sólo quedan en el Monasterio tres seises o niños para la música a 4 de diario, es decir, que sólo sobrevive de la anterior etapa la agrupación de los niños de la hospedería. Hay constancia de que continuó la presencia de estos niños hasta 1849, fecha del nombramiento de Jerónimo Pagés (antiguo monje jerónimo) como Maestro de Capilla, encargado de enseñar los rudimentos de la Música a los niños del coro, aunque por aquel entonces, el propio Pagés en una de sus cartas habla de los abandonados y descuidados niños de coro. En realidad, esta presencia de niños de coro estaba regulada por el Real Decreto de 11 de enero de 1848, estableciendo el número de ellos en cuatro. Por el momento faltan datos al respecto del número de niños esos años, sobre todo de 1849 a 1861, fecha de la creación del Seminario por el Padre Claret.
2.3. Monjes Jerónimos (1854)
En este año, y por espacio de tan solo tres meses, vuelve la Orden de San Jerónimo al Monasterio del Escorial, por lo que la situación, en lo que a los niños se refiere, suponemos que prácticamente no experimentará ningún cambio.


2.4. Capellanes: Padre Claret (1854-1868)

Por Real Orden de 5 de agosto de 1859 se crea una Corporación de Eclesiáticos que tenía como principal misión solemnizar los cultos de la Basílica y cumplir con las obligaciones de misas y aniversarios por la Familia Real. Además, se funda en 1861 (Real Orden de 8 de enero) un nuevo Seminario, basándose principalmente en las Constituciones de aquél fundado por Felipe II en 1567.
Se establecieron 64 becas de gracia para otros tantos estudiantes de Filosofía y Teología. “Doce de estas becas de gracia se destinarán a otros tantos seises, ó niños de coro [...] mayores de 8 años y menores de 10 (ó de 11 si hubieren estudiado música) [...]” leemos en la Real Orden.
Los seminaristas se dividían en tres secciones, una de las cuales, la formada por los niños de coro, tenía la obligación de cantar la misa del alba y ayudar a todas las misas que se rezasen en el Monasterio. A este grupo de niños de coro se le denomina por primera vez escolanía, y su creación y desarrollo fue más bien fruto de la labor de Cosme José de Benito, Maestro de Capilla por oposición (el primero en la historia de la capilla escurialense, siempre había sido nombrado personalmente por el Prior) desde 1859. Éste habla en el prólogo de su Catálogo del Archivo de Musica del Escorial, de una escolanía de 20 y hasta incluso 30 niños durante el período de su existencia (se disolvió en 1868 a causa de la Revolución).
Es de suponer que estos niños también tenían la obligación de cantar en la Basílica, al menos en las principales solemnidades religiosas, interpretando las voces de tiple, tal y como en su día lo hicieron los niños de la hospedería. Como queda dicho, fueron enseñados y dirigidos en todo momento por el Maestro de Capilla Cosme José de Benito.

2.5. Escolapios (1869-1875)
En este período continúa su labor Cosme José de Benito, aunque parece ser que desaparece la escolanía o, por lo menos, queda reducida a la mínima expresión. Esto parece que tuvo su origen en el total desinterés de los nuevos inquilinos hacia el culto y la música en la Basílica, aunque se preocuparon por la educación musical de los niños del colegio que regentaron.

2.6. Capellanes (1875-1885)
Parece mejorar la situación de las instituciones musicales, aunque continúa reducido al mínimo el número de niños. Cuando el Padre Villalba llega en 1885 para cantar, como niño tiple, en los funerales de Alfonso XII, dice que había un cuarteto vocal de dos o tres niños de coro, tenor, bajo, un par de salmistas y un contrabajista.


2. 7. Padres Agustinos (desde 1885)
Parece ser que la actividad musical de los niños se centró en la participación en la Capilla de Música, como en su día lo hicieron los cantorcillos (así fue como transcurrieron los años de infancia de Luis Villalba, posterior Maestro de Capilla del Escorial). Aunque en 1910 se formó en el marco del Colegio Alfonso XII el “Orfeón Infantil”, que fue ampliando su plantilla hasta su disolución en 1932, año en el que llegaron a ser 60 los componentes, distribuídos en las voces de Tiples, Contraltos, Tenores y Bajos (con lo cual, no sería apropiado el término infantil).
Después de esta fecha y tras la Guerra Civil (siempre dentro del Colegio) disminuye su actividad entre los años 1939 y 1951, fecha de la última actuación documentada de la misma; se trata de su intervención en la misa celebrada el 8 de diciembre, día de la Inmaculada. Más adelante, se habla del coro del colegio, el cual participa en las tradicionales veladas festivas; la última actuación de dicho coro tiene lugar el 27 de febrero de 1970, dirigido por el P. Moisés Escanciano.
Por otro lado, los niños tiples de la Basílica fueron desapareciendo paulatinamente (o al menos los datos de que disponemos así lo demuestran). La última noticia que de ellos se tiene hace alusión a su participación en la misa de 7 ½ de la mañana (probablemente en la Capilla del Colegio) el día 8 de diciembre de 1904: “Durante la comunión cantaron escogidas piezas los tiples de la Real Basílica”.
En el s. XX (hasta su disolución en 1965), la Capilla de Música de la Basílica estuvo integrada solamente por los miembros de la Comunidad de Agustinos (es decir, sólo por voces de hombre). Es, como se dijo en su momento, en 1974 cuando vuelven los niños a tomar parte activa en la vida musical del Monasterio, con la creación de la actual Escolanía, estableciéndose en 40 el número de niños cantores, que posteriormente se ampliaría a 50.