LOS NIÑOS EN LA VIDA MUSICAL DEL
REAL MONASTERIO DEL ESCORIAL

3. Repertorio musical.

 
Una parte muy interesante de los estudios que estoy llevando a cabo sobre los niños en la actividad musical del Monasterio, está siendo el cuidadoso análisis de las obras del Catálogo del Archivo de Musica del Escorial, de Samuel Rubio, escritas exclusivamente para voces blancas. He incluido en un principio aquellas que contienen la voz de tenor: un posterior y más exhaustivo estudio esclarecerá si se trata de una voz aguda (y por tanto, una tesitura más cercana a la de contratenor o contralto) o si, por el contrario es una voz grave, de bajo o “bajete”.
De este modo, más de 450 obras han sido catalogadas dentro del repertorio para voces blancas. Estas obras admiten diversas clasificaciones, atendiendo a otros tantos puntos de vista:

Plantilla vocal.

El grupo más numeroso corresponde a aquellas composiciones para 4 voces (TpTpAT), siendo unas 220; le sigue en cantidad (unas 150) el conjunto de obras para solista y dúos; después vienen las obras escritas para 2 o 3 coros (unas 50); se incluye también un grupo de obras escritas para 5 o 6 voces (unas 30); y, por último, 5 obras de especial interés por estar escritas para 4 tiples y aparecer acompañadas de la indicación específica de cantorcillos.

Según el género.

Obedeciendo al género musical al que pertenecen, resulta una tercera clasificación, subdividida a su vez en otras dos:

Música litúrgica: Aproximadamente unas 200 obras, de las cuales: 35 son motetes, 13 misas, y el resto himnos, responsos, lamentaciones, etc.

Música no litúrgica: Unas 250 obras, de las cuales: alrededor de 150 son villancicos (música religiosa en lengua vernácula) y el resto (unas 100) son tonos humanos, loas, bailes, bailetes, etc. compuestos para autos, comedias, entremeses y demás géneros teatrales.

Clasificación por autor.

Según esta clasificación vemos que el grupo más numeroso pertenece al de los compositores anónimos (alrededor de 120 composiciones); le sigue en cantidad Antonio Soler (unas 55), José del Valle (25), Matías Cardona (25), Jaime Ferrer (20), Pedro Aranaz (20), Cosme José de Benito (15), Vicente Julián (15), Juan de Durango (10), José de Nebra (10), Sebastián Durón (10), y otros compositores con menor número de obras para voces blancas que completarían el resto de títulos conservados en el Archivo del Monasterio (unas 120 obras).
De los autores arriba mencionados, a excepción de Pedro Aranaz, José de Nebra y Sebastián Durón, todos fueron monjes músicos del Escorial, la mayoría de los cuales desempeñaron el cargo de Maestro de Capilla o el de Hospedero (maestro de música de los cantorcillos), como es el caso de Durango, Vicente Julián y José del Valle, por lo que no es de extrañar que dedicaran composiciones a este grupo de niños. De Pedro Aranaz y José de Nebra, hay que decir que mantuvieron una estrecha relación con el Monasterio, permaneciendo alguna temporada en calidad de huéspedes, debido a su amistad con algunos monjes músicos, por eso es de suponer que algunas de sus composiciones para voces blancas fueran escritas expresamente para una de las dos agrupaciones de niños del Escorial.